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DESTINOS DE INTERIOR
 
ÁLAVA
Llanada Alavesa
Llanada Alavesa
Situada en el centro del territorio histórico y compuesta por 11 municipios, la Llanada Alavesa ha sido desde siempre un lugar de paso, testigo del ir y venir de peregrinos y comerciantes. Rodeada de sierras y montes, su orografía es muy llana, creando así un espacio de amplios y hermosos paisajes por donde discurre el río Zadorra.

Así, los espacios naturales cobran un especial protagonismo en esta comarca; el norte de la Llanada ofrece la posibilidad de disfrutar del atractivo paisaje de las cordilleras de Elgea y Urkilla, mientras que el parque de Garaio, situado a orillas del embalse de Ullíbarri-Gamboa, cuenta con una amplía área de recreo, campas verdes y zonas acondicionadas para el baño; al oeste, destaca la cordillera de Badaia y al sur, los montes de Iturrieta y Vitoria.

El Santuario de Estibaliz, excelente muestra del románico vasco

Además, la Llanada Alavesa alberga un rico patrimonio histórico cultural. Uno de los mejores ejemplos del románico vasco, el Santuario de Estibaliz, se encuentra en el corazón de la comarca, a las afueras de Vitoria-Gasteiz. En los alrededores de la capital alavesa, podemos encontrar grandes fortificaciones de la Edad Media como las torres de Mendoza y Mártioda.

Vitoria-Gasteiz es, sin duda, el municipio más relevante de la Llanada Alavesa. Grandes zonas verdes, calles peatonales, un recuperado casco medieval y un desarrollo equilibrado hacen de la capital de Álava una de las ciudades con mejor calidad de vida de toda Europa.

Por otro lado, en la zona oriental de la Llanada, destaca la localidad de Salvatierra, que conserva un casco antiguo de trazado medieval y diversos palacios. A épocas anteriores pertenecen los dólmenes de Aizkomendi en Eguilaz y Sorginetxe en Arrizala, dos monumentos megalíticos dignos de ser visitados. Más al norte, otra localidad de interés es Zalduondo, lugar de paso a donde llegaban los peregrinos del Camino de Santiago procedentes de Gipuzkoa después de salvar el túnel de San Adrián. Hoy en día, Zalduondo es muy conocida por sus carnavales protagonizados por un personaje muy popular llamado 'Markitos'.
Rebaño de ovejas junto a un caserío, Cuadrilla de Zuia
Valles occidentales
Los valles occidentales de Álava sorprenderán gratamente al visitante por su variado paisaje. Sus tierras, salpicadas de núcleos rurales, apenas han cambiado a lo largo de los tiempos, en gran medida gracias a la escasa industrialización de la zona. Al norte, encontraremos los valles de Zuia y Ayala, con sus refrescantes cascadas y sólidas casas-torre, y hacia el sur paisajes tan singulares como los de las Salinas de Añana y el desfiladero del Parque Natural de Valderejo.

Zuia es el valle más cercano a Vitoria-Gasteiz. Se sitúa en las estribaciones del Parque Natural de Gorbeia, espacio natural a caballo entre Álava y Bizkaia, ideal para practicar senderismo u otros deportes de montaña. Entre los valles de Zuia y Ayala, se encuentra Orduña, enclave vizcaíno en tierras alavesas. Muy cerca nace el río Nervión que se precipita por un desnivel de 300 metros, todo un espectáculo que se puede contemplar desde el mirador del Cañón de Delika. Otra bellísima cascada de la zona es la de Goiuri, formada por el río Altube.

Tierra de fortificaciones y notables edificios

El valle de Ayala, ubicado en el extremo noroeste del territorio alavés, ha jugado un papel fundamental en la historia como zona de conexión entre Castilla y el Cantábrico. Tierra de fortificaciones y notables edificios, merece la pena visitar Quejana, con su casa-torre de los Ayala, además de otras localidades como Respaldiza, Amurrio y Llodio, segundo municipio alavés en número de habitantes.

En el sur nos encontramos el valle de Valdegovía, zona de transición entre el paisaje atlántico y mediterráneo, que ofrece una imagen muy peculiar. En Salinas de Añana, el paisaje está formado por un conjunto de blancas terrazas que se apiñan a diferentes alturas. Son las eras en las que se obtiene sal por evaporación.

El Parque Natural de Valderejo por su parte, es un lugar ideal para el esparcimiento y el contacto con la naturaleza. Una red de nueve sendas, la mayoría de corto recorrido, permite al visitante descubrir los bellos parajes de este espacio natural. Entre ellos, destaca el recorrido del río Purón, en cuyo desfiladero surgen cascadas y pozas, y donde también es posible divisar al buitre leonado planeando en el cielo.
Viñas en primavera y almendros en flor
Rioja Alavesa
Hileras de viñas que se alternan con núcleos amurallados y bodegas caracterizan el paisaje de la comarca más conocida de Álava, en cuyas tierras nacen reputados caldos bajo la Denominación de Origen Rioja. La uva de la variedad trempranillo y las condiciones geológicas y climatológicas de la zona son las causantes de la excelente calidad de un vino que goza de un merecido prestigio internacional y cuya cultura impregna toda la vida de la comarca.

Bajo el regazo de la Sierra de Cantabria, 12.000 hectáreas de viñedos se extienden hasta el valle del Ebro, tiñendo el paisaje de un color verde intenso en primavera y de un tono rojizo-dorado en otoño. Sus tierras son privilegiadas para el cultivo de la vid y así, dos centenares de bodegas producen deliciosos vinos capaces de satisfacer los paladares más exquisitos.

Es Rioja Alavesa, además, una tierra que se adapta a los nuevos tiempos y que sabe conjugar tradición y los más modernos avances tecnológicos a la hora de elaborar el vino. Además, en los últimos años, se han construido nuevas bodegas, algunas de las cuales llamarán la atención del visitante por sus vanguardistas líneas arquitectónicas, como las bodegas Ysios y Baigorri de Santiago Calatrava e Iñaki Aspiazu, o el complejo de Marques de Riscal diseñado por Frank Gehry. Sin duda, la degustación de vinos y las visitas a bodegas se han convertido en uno de los principales reclamos turísticos de la zona, junto con el valioso patrimonio artístico y arquitectónico que atesora la comarca, en forma de villas amuralladas, casas solariegas o restos prehistóricos.

Comarca con historia

De los 15 municipios que conforman Rioja Alavesa, destaca Laguardia por ser la cabecera de la comarca. Situada en un altozano, fue de gran importancia militar y comercial en la Edad Media. Hoy en día, conserva algunos lienzos de la muralla y puertas de acceso a la villa, así como numerosas casas señoriales de los siglos XVI, XVII y XVIII. La portada gótica de la iglesia de Santa María de los Reyes es única en el Estado en la conservación de su policromía.

Son numerosos los restos prehistóricos que dan testimonio de la pronta presencia humana en la zona. A los pies de la capital de Rioja Alavesa se encuentra el poblado prehistórico de La Hoya, mientras que en la cercana Elvillar se pueden visitar los espectaculares dólmenes de "El Encinal" y "La Chabola de la Hechicera".

Otras localidades como Leza, Elciego, Oyón-Oion, Lapuebla de Labarca o Labastida también constituyen focos de interés para el turista. Labastida, por ejemplo, se sitúa al abrigo del monte Toloño, una cumbre muy frecuentada por los montañistas por su atractivo perfil. En lo alto, nos esperan bellas panorámicas como las del río Ebro en su largo discurrir. Localidades más pequeñas, como Salinillas de Buradón, conservan sus núcleos originalmente amurallados, testigos de la intensa historia de esta próspera comarca de Álava que sabe a buen vino.
 
BIZKAIA
Caserío de la comarca del Duranguesado
Valles del interior
El interior de Bizkaia es accidentado y lleno de belleza, con elevadas montañas envueltas en leyendas y profundos valles con marcado sabor rural. Son tres las principales comarcas del interior, el Duranguesado y los valles de Arratia y Orduña, que ofrecen al visitante numerosos atractivos en forma de villas medievales y parque naturales -Urkiola y Gorbeia- que comparte con territorio alavés.

El Duranguesado, el corredor que une Gipuzkoa con el área metropolitano de Bilbao, es un valle que guarda las esencias de la Bizkaia más rural y apacible. Desde Durango hasta Atxondo, varios senderos balizados nos invitan a descubrir bellos lugares a lo largo del parque natural de Urkiola, con la mítica cumbre del Anboto (1.331 m), muy frecuentada por los montañistas y conocida por ser la morada de Mari, diosa principal de la mitología vasca.

Durango es uno de los puntos desde el cual los amantes de la montaña pueden acceder al parque natural de Urkiola. Villa elegante y señorial, conserva un casco histórico de trazado medieval. Llaman la atención los murales de influencia napolitana que adornan la fachada del ayuntamiento renacentista y la barroca cruz de Kurutziaga. Elorrio es otra de las villas señeras de la comarca. Declarada conjunto histórico-monumental, brilla por la gran cantidad de palacios y casas blasonadas de los siglos XVII y XVIII, sólidos, hermosos y ordenados con elegancia. En las afueras, en dirección a Berriz, se halla la necrópolis de Argiñeta, uno de los monumentos funerarios más importantes de Euskadi formado por un conjunto de sepulturas de piedra arenisca y estelas funerarias precristianas.

Valles de Arratia y Orduña

Los amantes de los paisajes rurales tienen su espacio en los valles de Arratia y Orduña, al sur de Bizkaia. Arratia recibe su nombre del río que nace en las laderas del macizo de Gorbeia (1.481 m), el más elevado del territorio histórico, alrededor del cual se extiende el parque natural del mismo nombre, donde el ciervo tiene especial protagonismo. Al parque se accede desde diversos municipios, como Zeanuri, Artea o Areatza; localidades que muestran algunos ejemplos de la arquitectura popular vasca, como los caseríos, las viviendas más características de la comarca.

Orduña, por su parte, es la única población de Bizkaia que cuenta con el título de ciudad. Rodeada de tierras alavesas, durante la Edad Media fue un importante paso del camino que llevaba a la meseta. Merece la pena pasear por su casco histórico, declarado conjunto histórico-monumental en 1997, y contemplar los edificios que conforman la plaza de los Fueros. En las inmediaciones, la Sierra Salvada ofrece la posibilidad de practicar senderismo u otras actividades deportivas como parapente o ala delta, o disfrutar de un espectacular paisaje, como el que nos ofrece el cañón donde nace el río Nervión.
Casa de Juntas de Avellaneda, Sopuerta
Encartaciones
La comarca de las Encartaciones ocupa la zona más occidental y acaso menos conocida de Bizkaia. Formada por diez municipios, es tierra de guerras banderizas y casas torre, muchas de ellas perfectamente conservadas que nos trasladan mágicamente a un pasado encantado. Sus magníficas construcciones, la sucesión de valles repletos de bosques y montañas, y sus municipios, con gran personalidad, convierten a esta comarca en un lugar singular.

Balmaseda, situada a orillas del río Kadagua, es la principal población de las Encartaciones. Testigo del paso de peregrinos y comerciantes, la primera villa de Bizkaia es conocida por sus populares procesiones de Semana Santa y por su amplio y rico patrimonio cultural. En su plaza principal, se hallan la hermosa iglesia de San Severino y el Ayuntamiento, con un amplio soportal conocido como la Mezquita, por la cantidad de columnas que lo soportan.

Historia y naturaleza

Otras localidades como Güeñes, Zalla y Sopuerta cuentan con monumentos interesantes. La primera de ellas, que combina el carácter urbano y rural, posee varios palacios dignos de ver como el de los Arangoiti o los Estrada, así como la parroquia de Santa María, más conocida como 'El Sol' por su excepcional portada. En Zalla, merece la pena visitar el palacio barroco de los Murga, actual sede del ayuntamiento, mientras que en Sopuerta buscaremos la Casa de Juntas de Avellaneda, casa-torre donde se reunían antiguamente las Juntas Generales de las diez repúblicas que conformaban las Encartaciones.

Del mismo modo, podemos acercarnos hasta el Valle de Carranza, territorio que esconde bellos parajes como el Parque Ecológico de Bizkaia, Karpin Abentura, lugar donde habitan especies de animales silvestres, representativas de la fauna ibérica y europea. Otros atractivos del Valle de Carranza son, sin duda, las cuevas de Pozalagua, que conservan espectaculares estalactitas y estalagmitas que desafían la ley de la gravedad.
 
GIPUZKOA
Un pastor vigila su rebaño de ovejas
Valles del interior
Villas monumentales jalonadas por notables edificios y templos; ferrerías y salinas que nos evocan tiempos pasados; espacios naturales con elevadas cimas; y núcleos rurales salpicados de caseríos que conviven, en ocasiones, con zonas industriales. Son sólo algunos de los atractivos de tres comarcas que gozan de personalidad propia: Tolosaldea y las zonas altas de las cuencas del Urola y Deba forman parte de la Gipuzkoa verde, que a su vez también es monumental, rural e industrial.

Siguiendo el curso del río Oria y bajo la inconfundible silueta del Txindoki (1.346 m) se asienta Tolosaldea, una de las comarcas que mejor ha conservado las tradiciones culturales y folklóricas vascas junto con Goierri. Su cabecera, Tolosa, fue capital de Gipuzkoa durante algún tiempo, y, en la actualidad, es conocida por su incesante actividad cultural -con certámenes internacionales de masas corales y marionetas- por su tradición en la fabricación de boinas y por haber conservado unos carnavales especialmente populares. Tampoco podemos olvidarnos de sus especialidades resposteras, ni de los mercados y ferias con productos de temporada que se celebran tanto en la villa como en toda la zona. Y es que esta comarca también se caracteriza por su amplia oferta gastronómica: son de sobra conocidas las alubias de Tolosa, las guindillas de Ibarra, la sidra y las chuletas de carne vacuno, etc. Más hacia el interior, merece la pena perderse por pequeños pueblos rurales, como Amezketa o Abaltzisketa, rodeados de un entorno natural idílico.

Los valles del Urola y Deba

Lo rural y lo urbano conviven desde hace siglos en la zona alta de la cuenca del Urola. En el denominado Valle del Hierro, formado por las localidades de Zumarraga, Urretxu, Legazpi y Ezkio-Itsaso, fueron numerosas las ferrerías, presas, molinos... que surgieron a orillas del río Urola. Hoy en día, esa cultura del hierro se ve reflejada en la ferrería Mirandaola de Legazpi, a través de la cual se muestra el antiguo hacer de los artesanos ferrones. La actividad pastoril y agrícola también tuvo su importancia, tal y como se aprecia en el Ekomuseo del Pastoreo -también ubicado en Legazpi- y en el Caserío Igartubeiti de Ezkio-Itsaso.

Pero el interior de Gipuzkoa es, ante todo, monumental. Nos encontramos en plena tierra ignaciana y la conocida Ruta de los Tres Templos permite conocer al visitante tres joyas del románico, el barroco y la vanguardia: la ermita de La Antigua en Zumarraga, la basílica de Loiola en Azpeitia y finalmente, cambiando de valle, el santuario de Arantzazu en Oñati, situado a los pies del parque natural de Aizkorri. Es precisamente esta última localidad uno de los principales atractivos del Alto Deba, pues cuenta con numerosos ejemplos arquitectónicos que van desde el gótico de la iglesia de San Miguel hasta el bellísimo renacentismo de la Universidad de Sancti Spiritus.

Bergara es otra interesante villa monumental. En su casco histórico se suceden las casas solariegas, las iglesias y varios edificios históricos, como el que en su día acogió el Real Seminario, punto de referencia del mundo científico en el siglo XVIII. En el extremo más meridional de Gipuzkoa, Leintz-Gatzaga, vinculada tradicionalmente a la producción de la sal, conserva aún varias puertas de entrada a la villa, pues antiguamente fue paso importante del camino real que conducía a Castilla. Merece la pena pasear por las calles de su casco histórico o visitar el Museo de la Sal, ubicado en las antiguas instalaciones utilizadas durante siglos para la producción del 'oro blanco'.
El Txindoki es una de las cumbres más bellas de Euskadi
Goierri
Se trata de un destino que merece la pena visitar para conocer a fondo el verdadero palpitar de Gipuzkoa, pues la comarca de Goierri se considera el corazón del territorio histórico. Está compuesta por 18 municipios, y limita tanto con Álava como con Navarra.

En Goierri se unen lo urbano y lo rural, ya que además de un profundo desarrollo industrial, sus habitantes han sabido mantener intacta la riqueza histórica de la comarca. Por lo tanto, los bellos paisajes naturales se funden con las grandes empresas e industrias.

La localidad de Ordizia puede ser un precioso punto de partida de nuestro viaje. Es muy conocida por la feria que se celebra todos los miércoles; se lleva organizando desde 1512 y se ha especializado en productos agrícolas y ganaderos de los baserritarras de la zona. Después, nos trasladaremos a Beasain para conocer el Conjunto Monumental de Igartza, formado por un palacio, una ermita y otros edificios dignos de ser visitados. Para completar este recorrido cultural, es interesante conocer el patrimonio que alberga Lazkao, con preciosos monasterios en su haber.

Espacios naturales de gran belleza: Aralar y Aizkorri

Respecto a la naturaleza, la sierra de Aralar, con el monte Txindoki (1.346 m.) como telón de fondo, cuenta con un fascinante relieve, con grandes elevaciones calizas, bonitos ríos y manantiales, una rica vegetación y fauna, además de tradiciones cargadas de mitos y leyendas; todos estos elementos no pueden más que cautivar al visitante. Lo mismo sucede con el Parque Natural de Aizkorri. Si nos adentramos en sus senderos, nos encontraremos con la legendaria cueva de San Adrián, y descubriremos, a su vez, la antigua calzada romana.

Además, para conocer a fondo las características de esta comarca, debemos visitar municipios como Idiazabal, que destaca por su queso de renombre internacional, Segura y Zerain. Para poner el colofón final a esta excursión, pasaremos por Ormaiztegi, donde merece la pena visitar el museo histórico Zumalakarregi.
 
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