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ACERCA DE EUSKADI
GEOGRAFÍA


Un País lleno de contrastes
Ubicado en la zona templada del Globo, Euskadi goza de una privilegiada situación climática, en la que las estaciones se suceden sin grandes rigores. Este clima templado, junto a la bravura del mar, los pueblos, las montañas y su frondosa vegetación, hacen de Euskadi un país de rincones inesperados.

Una lluvia amable riega un territorio de naturaleza fértil, vertebrado a partir de la prolongación occidental de los Pirineos, auténtica espina dorsal que divide las vertientes cantábrica y mediterránea en dos ámbitos sociales bien diferenciados.

Por un lado, el País Vasco septentrional. Una estrecha franja de tierra drenada por las aguas que desembocan en el mar Cantábrico, litoral que en su parte más oriental ha recibido el nombre de Golfo de Bizkaia. Escenario de la comunicación simbiótica entre sus habitantes y el mar, ha configurado el desarrollo de grandes núcleos humanos y dinámicas actividades urbanas, industriales y comerciales.

Por el otro, el País Vasco meridional, limitado al sur por el río Ebro, al cual confluyen las aguas después de fertilizar un área de grandes espacios abiertos. Se trata de una zona menos urbanizada, más agrícola y con un hábitat concentrado en núcleos de tamaño diverso.

Al amparo de sus tradiciones y derechos, Euskadi se vertebra políticamente en tres Territorios Históricos, Álava, Bizkaia y Gipuzkoa, que disponen de su propia administración y sus órganos legislativos. Sus respectivas capitales son Vitoria-Gasteiz, capital de la Comunidad Autónoma Vasca, sede del Gobierno y Parlamento autonómicos, y modelo de desarrollo urbanístico; Bilbao, capital industrial y financiera del país, y Donostia San Sebastián, ciudad moderna y elegante, que cuenta con uno de los paisajes naturales más bellos del mundo.
Fecha de la última modificación: 10/03/2008
 
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Araba Bizkaia Gipuzkoa
 
ÁLAVA
En el conjunto de Euskadi, Álava es singular. De los tres territorios que integran la Comunidad Autónoma Vasca, es el que mayores rasgos diferenciales presenta respecto a los otros dos. Una diversidad de paisajes ausente en Bizkaia y Gipuzkoa, unos monumentos históricos que reflejan su carácter de tierra de paso frente al mayor aislamiento de las tierras del Norte, un mayor peso del sector agrícola, otra estructura demográfica y hasta un clima distinto definen la atractiva singularidad del territorio alavés. Además, Álava es conocida por la excelente calidad de sus vinos procedentes de Rioja Alavesa, la comarca más meridional del territorio.

Durante siglos, las tierras alavesas han sido testigos del pasar de peregrinos y viajeros. Así, diversos pueblos y culturas confluyeron en Álava, y como prueba de ello, se conservan monumentos y edificios que dotan a esta tierra de un rico e importante patrimonio histórico. Entre las muchas construcciones históricas, debemos destacar el yacimiento romano de Iruña-Veleia, en el cual, recientemente, se han encontrado nuevos e importantes datos sobre el origen del euskera. También son de especial importancia la calzada utilizada por los peregrinos que recorre la Llanada Alavesa, los abundantes restos prehistóricos de las zonas montañosas y los valles del sur, o las salinas blancas de Salinas de Añana, una de las imágenes más sorprendentes de Euskadi.

No podemos olvidarnos de la capital, Vitoria-Gasteiz, sede del Gobierno Vasco, y por tanto capital administrativa de la CAV. Grandes zonas verdes, calles peatonales, un recuperado casco medieval y un desarrollo equilibrado hacen de la capital alavesa una de las ciudades con mejor calidad de vida de toda Europa. Vitoria-Gasteiz absorbe además, a más de tres cuartas partes de la población alavesa. El crecimiento equilibrado y la calidad de vida han promovido a lo largo del siglo XX, pero especialmente en las últimas décadas, un fenómeno de concentración demográfica en esta cómoda y amable ciudad comercial, administrativa y de servicios pensada para el peatón.

Espacios naturales y la cultura del vino

Con la excepción de algunas localidades (Llodio, Amurrio...) y su capital, la mayor parte del territorio alavés está compuesto por pequeñas poblaciones diseminadas, de carácter rural y escasamente pobladas. Gracias a ello, Álava cuenta con importantes espacios naturales, que por la escasa industrialización, se encuentran en buen estado de conservación. Son el parque natural de Valderejo, los espacios de Entzia e Izki, las lagunas de Laguardia y los tres parques naturales que comparte con los territorios norteños: Gorbeia, Urkiola y Aizkorri.

Pero, quizá, la comarca más conocida de Álava sea Rioja Alavesa. Situada en el extremo meridional del territorio, merece la pena visitarla tanto por sus excelentes vinos como por su patrimonio histórico cultural. Rioja Alavesa es sinónimo de buen vino y ofrece un paisaje salpicado de núcleos amurallados, viñedos y bodegas, donde podremos degustar los exquisitos vinos que elaboran con mimo los bodegueros de la zona. Algunas de esas bodegas además, constituyen auténticas obras arquitectónicas, como la bodega Ysios del arquitecto Santiago Calatrava o el complejo de Marqués de Riscal, diseñado por Frank Gehry, y que recuerda, en cierto modo, al Museo Guggenheim de Bilbao.
 
BIZKAIA
Bizkaia se distingue principalmente por su avanzada modernidad, pero también por ser una tierra de contrastes que guarda con mimo sus tradiciones. Es el territorio más densamente poblado de Euskadi y esa aglomeración demográfica se sitúa en torno a Bilbao, capital que con la creación de nuevas infraestructuras y el denominado "efecto Guggenheim" se ha convertido en una ciudad plural, activa, cosmopolita y acogedora, que ha sabido conservar el encanto de sus viejos rincones.

En el resto del territorio se pueden encontrar tanto zonas urbanizadas como otras que han mantenido su carácter rural. Por un lado, la zona minera de Bizkaia, vinculada durante décadas a la explotación del mineral del hierro, ha dejado un rico legado en forma de restos industriales y poblados mineros como La Arboleda en el Valle de Trápaga-Trapagaran. Las montañas del interior, con míticas cumbres como Anboto y Gorbeia, envueltas en leyendas, llegan hasta el mar, creando una costa escarpada salpicada de arenales y puertos pesqueros con encanto.

Costa salvaje

29 playas de arena dorada, abruptos acantilados y espacios naturales conforman el litoral vizcaíno a lo largo de 150 km. Desde Muskiz hasta Ondarroa, las villas costeras viven con intensidad sus fiestas y tradiciones marineras, con citas ineludibles como las regatas de traineras o curiosas costumbres como el popular baile de la Kaxarranka, que tiene lugar en Lekeitio en la festividad de San Pedro.

En la costa, también encontraremos algunos de los emblemas del territorio, el Puente de Bizkaia, declarado Patrimonio de la Humanidad, y Gernika-Lumo, villa con gran carga simbólica por el bombardeo de 1937, que evocaría Picasso en su célebre cuadro. El litoral también nos ofrece paisajes de gran belleza, imágenes tan puras como las de San Juan de Gaztelugatxe y la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, espacios naturales de excepción y refugio de aves migratorias.

Asimismo, Bizkaia posee innumerables atractivos en su interior, en forma de villas medievales y parques naturales. El Duranguesado, el valle de Arratia y Encartaciones conservan la esencia de la Bizkaia rural, además de un importante patrimonio histórico-cultural. Localidades como Durango, Elorrio, Otxandio, Orduña y Balmaseda, jalonadas por palacios, casas blasonadas, murallas e iglesias, constituyen auténticas joyas de la arquitectura vizcaína, que seguro cautivarán al visitante.
 
GIPUZKOA
Playas de ensueño, villas monumentales, caseríos rodeados de espectaculares montañas y una extensa y variada oferta cultural y gastronómica. Gipuzkoa es un territorio plural en el que cada comarca goza de personalidad propia. Desde el azul del Cantábrico hasta los espacios naturales del interior, pasando por ciudades industriales situadas a escasos kilómetros de comarcas rurales. Todo ello en un pequeño espacio que se puede recorrer de un extremo a otro en apenas una hora. Y es que Gipuzkoa es el territorio menos extenso de la Comunidad Autónoma Vasca, una tierra de contrastes que ha sabido conjugar el arraigo de sus tradiciones, sin dejar de estar en primera línea de la vanguardia tecnológica, empresarial y artística.

Su capital, Donostia-San Sebastián, está considerada como una de la ciudades más bellas del mundo. La bahía de La Concha, con la isla de Santa Clara en el centro, es sin duda la imagen más conocida de esta ciudad que cautiva a cuantos la visitan. El mar, la montaña y el río Urumea conviven en perfecta armonía con una arquitectura urbana ordenada, repleta de edificios señoriales y ejemplos de la más moderna arquitectura, como el Palacio Kursaal, escenario de numerosos congresos y acontecimientos culturales de primer orden. Al igual que en todo el territorio, la gastronomía es otro de los grandes atractivos de la capital donostiarra. Y es que los amantes de la buena mesa tienen en Gipuzkoa una oferta gastronómica difícil de igualar, con todo tipo de sabores, aromas y texturas que se adaptan a todos los paladares: desde restaurantes con estrellas michelín y deliciosos pintxos que adornan las barras de los bares, hasta sociedades gastronómicas, ferias, mercados y sidrerías (que principalmente se concentran en la zona de Astigarraga, Hernani y Usurbil).

Costa guipuzcoana, destino turístico por excelencia

La costa de Gipuzkoa, a lo largo de 86 km, cuenta con innumerables atractivos. En el litoral occidental, las hermosas villas costeras de Zarautz, Getaria y Mutriku constituyen deseados destinos vacacionales para muchos turistas, gracias a sus espléndidas playas, monumentos y atractivos culturales. Además, la naturaleza nos brinda uno de los paisajes más espectaculares de la costa vasca: las curiosas formaciones geológicas de los acantilados que se sitúan entre Deba y Zumaia. En el otro extremo del litoral, hacia el Este, se encuentra la comarca de Bidasoa-Txingudi, cuyo carácter fronterizo ha marcado la vida de sus principales poblaciones: Hondarribia, que tras sus murallas conserva un excepcional casco histórico, e Irun, ciudad de intensa actividad comercial.

Asimismo, Gipuzkoa esconde muchos tesoros en su interior, que se caracteriza por sus verdes valles y sus montañas, ideales para realizar excursiones a pie, en bicicleta e incluso a caballo. Es en las áreas rurales del interior donde mejor se mantienen las tradiciones culturales y folklóricas vascas, así como el euskera (lengua materna de la mayoría de esta población).

Con la silueta de la sierra de Aralar y con el Txindoki como telón de fondo, las comarcas de Tolosaldea y Goierri nos permiten adentrarnos en localidades que conservan la esencia de la Euskadi rural. Más hacia el Oeste, los valles de Urola y Deba encierran auténticos tesoros de la Euskadi monumental, tres joyas del románico, barroco y la vanguardia: la ermita de La Antigua en Zumarraga, la basílica de Loiola en Azpeitia y el santuario de Arantzazu a los pies del Parque Natural de Aizkorri.